martes, 18 de agosto de 2026

 ENLACE MATRIMONIAL DE 

JOAQUÍN Y SANDRA 

1 DE AGOSTO DE 2026 

 

        El corazón de la estepa castellana se vistió de fiesta bajo el cielo limpio de Turra de Alba. Con el fondo dorado de las tierras de trigo y cebada (ya cosechadas) y la silueta de los chopos y negrillos del regato de "las cárcavas", la primera boda de este siglo después de muchos, muchos años, devolvió el bullicio y la emoción a este pequeño pueblo de Salamanca, uniendo el orgullo de esta tierra con el amor de todos los antepasados y de los presentes y, sobre todo, con el amor de Joaquín y Sandra.
 
    El tañido rotundo y hermoso de sus campanas de bronce, rompió el silencio de la meseta castellana a las 6 de una tarde calurosa. Su eco vibró en las paredes de la joya más preciada, la iglesia románico-mudéjar dedicada a San Juan y erizó la piel de todos los vecinos anunciando que el pueblo volvía a celebrar la alegría de la vida. El repique constante marcó el ritmo de los vecinos que esperaban, ataviados con sus mejores galas, la llegada de los novios. Las campanas guiaron los pasos de los novios hacia la iglesia y, una vez dentro, los vecinos los recibieron con un emotivo y sentido aplauso.
 
    La emoción se vivió en la ceremonia oficiada por dos buenos amigos, Pedro y Paco. Las lágrimas brotaron no sólo de los ojos de los novios. Tantos recuerdos de personas que faltaban físicamente pero que todos sabíamos que su espíritu estaba con nosotros, con mucha alegría.
 
    Las campanas, la iglesia abarrotada, la alegría general, recordaron a todos que las piedras antiguas del pueblo aún guardan historias de futuro.
 
    La interpretación del Ave María de Schubert en una iglesia románico-mudéjar  creó un ambiente sobrecogedor donde la acústica perfecta hizo vibrar el ladrillo milenario y los corazones de los presentes.
 
    Y, las cigüeñas, eternas guardianas de la torre de la iglesia, se convirtieron en testigos de honor de la boda.
 
    Gracias Joaquín y Sandra por hacernos partícipes de vuestro DIA, si día con mayúsculas, de ese amor que rebosa por cada poro de vuestra piel, por la grandeza de vuestros corazones. Que vuestro amor dure por siempre. Amén. 

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